lunes, 19 de abril de 2010

Documental: Los monstruos de mi casa

"Carmen Artero ha empezado a escribir su historia. Es la historia de una mujer que, conociendo las situaciones de desprotección de la infancia, ha decidido dar a conocer esa realidad y acoger dentro de su propia familia a niños que han padecido malos tratos, abusos sexuales o negligencia familiar. Pero Carmen ha tomado una decisión más. Desde su hogar está luchando para crear una fundación que defienda los derechos de la infancia."

Hace algunos meses una periodista se puso en contacto conmigo porque estaban realizando un documental sobre maltrato infantil y localizaron este blog, necesitaban información sobre lo que siente un niño maltratado, informacion sobre Los monstruos de nuestras casas.

En el se reflejan historias actuales de niños que han sido acogidos tras vivir situaciones en casa que muchos ya conocemos.

Os dejo el enlace al documental que os recomiendo gratamente.
www.monstruosdemicasa.com

miércoles, 14 de abril de 2010

¿Final del camino?

Pedro Alonso me envió un email con un comentario que quiso publicar pero que su extension no lo permitio. Habló de su proceso de sanación y os lo recomiendo leer:

Querida Mar,

Me apena saber que quieres dar por finalizada la importante labor que realizas a través de tu Blog. Hace poco tiempo que lo he descubierto y me ha sorprendido gratamente el tono sincero, directo e implicado que denotan todas tus entradas en él. De cualquier forma, te agradezco lo que me has aportado hasta ahora.

A través de esta última entrada que has publicado me he sentido en sintonía contigo. Como bien dices, cada caso es particular, aún así, comparto contigo una infancia sembrada de pensamientos de huida y de suicidio, sembrada de golpes e insultos y estéril de besos, abrazos y de cualquier otra muestra de afecto.

Si te cuento esto es porque me preocupa que digas que sientes que has llegado al final de un camino. Salvo que ese final haga referencia exclusivamente al Blog, creo, y esto te lo digo con todo mi afecto, que aun te queda camino que recorrer. (Mar Lauder: efectivamente, se trata de una "finalización" del blog, al menos en lo que concierne a mi historia)

Has mencionado las dificultades que en el presente te condicionan para tener una relación fluida y natural con los niños, y también con los adultos cuando a través de sus "bromas" tocan heridas cerradas en falso donde aún hay pus. Tienes dificultades para expresar de forma libre y espontánea muestras de afecto en tu vida cotidiana. En definitiva, aunque tienes la mejor actitud para afrontar el presente y mirar al futuro con esperanza, sigue habiendo una parte importante de tu pasado que, de forma totalmente inconsciente, te sigue condicionando. Esa es, a mi humilde parecer, la siguiente etapa que debieras plantearte en tu camino. Creo que has hecho todo lo que has podido con los recuerdos, daños y rencores de los que tienes constancia, y aún así sabes que hay una coraza, quizás más permeable y flexible que antes, que te dificulta tener un contacto pleno y confiado con el mundo.

Llevo cuatro años en un proceso terapéutico, de hecho me estoy formando en Terapia Gestalt. Justo antes yo también pensé que había llegado al final de mi camino, había leído todo lo que cayó en mis manos sobre autoayuda, pensamiento positivo y psicología práctica. Me encontraba bien, tenía buenas relaciones, estaba enamorado, tenía mi casa nueva y un buen trabajo. Entonces, ¿Por qué me seguía sintiendo vacío? ¿Tenía que asumir que debido al maltrato que sufrí jamás me sentiría colmado? ¿Por qué me costaba tanto dar afecto y aceptar el que recibía de los demás?

La respuesta a todas estas preguntas está en que hay cosas que yo no sabía de mí, de las que no era consciente. Hablo de sentimientos que no quería reconocer y estaban profundamente enterrados, hablo de recuerdos olvidados, de creencias adquiridas que nunca me paré a cuestionar, de dolores reprimidos que nunca pudieron ser llorados, de odios y rabias que nunca me permití gritar.

De la mano de mi terapeuta, he podido recorrer nuevamente la senda de mi vida oxigenando y limpiando cada tramo, recogiendo todo lo valioso que me había dejado en el camino, desprendiéndome de aquello que no era mío y haciéndome cargo de aquello que sí lo era. El sentimiento desvitalizador de la culpa se fue transformando en uno más energético de responsabilidad. Poco a poco he ido descubriendo mi fortaleza más profunda, mi amor por mí mismo, mi sentimiento de ser merecedor del amor de los demás y de ocupar mi espacio en el mundo. Desde esta fuerza no necesito corazas, pues confío en mis recursos para defenderme del daño cuando aparezca sin necesidad de una disfuncional defensa preventiva. Desde esta fuerza he descubierto mi ternura. He descubierto que lo único que llena mi vida es poder relacionarme con el mundo con un contacto pleno (sin corazas de por medio) y sincero donde los sentimientos (placenteros y dolorosos) fluyan en el aquí y ahora.

Mi camino continúa. Quiero poder ayudar a otros "niños perdidos" a encontrar la senda sanadora del amor.

Mar, haz un alto en el camino para reponer fuerzas, si eso es lo que necesitas, pero sigue caminando. Después de todo el esfuerzo que has hecho para llegar hasta aquí, te mereces llegar al final.

Por cierto, nunca dejes de escribir. Es tu Don.

Un beso.

Pedro Alonso.

lunes, 12 de abril de 2010

Sanadas mis heridas, sanada mi alma, sanada mi vida: la lucha ha finalizado

“Otra noche mas las tinieblas apagaron la luz de mi vida,
otra noche mas volví a ver a esa incansable Bestia entrando sigilosa por la ventana de...¿qué importa que habitación fuese?
Otra noche mas contemple inerte como sus afiladas garras se acercaban ayudadas por la oscuridad que la acompaña.
¿Donde está la guarida de la Bestia que me acecha?
¿Donde está para que yo pueda vencerla?
No permitiré que se apague la dulce luz que habita en mis sueños.
No permitiré que mi vida se vuelva a quedar en un eterno silencio.
Ahora he sido yo quién ha ganado la batalla,
y te juro...Bestia infame...que yo ganaré la guerra.
Que el silencio entre cuantas veces quiera en mi habitacion
porque no podrá callar de nuevo la luz de mi existencia"
…..

Han pasado diez años desde que escribi esto una noche de verano en aquella segunda casa de mi madre. Este y otros oscuros escritos estaban motivados por un pánico irracional que se apodero de mi muchos años, una figura diabólica que me aterraba incomprensiblemente y que años después pude poner nombres y apellidos, los de mi madre…

Conseguí no hace más de 3 años librarme de ese pánico irracional pero todavía no estaba la guerra finalizada, no habia ganado aún pues esa bestia con nombre humano y todo mi pasado habían estado poco a poco consumiendo mi alma, mermando mi espíritu y a mi misma, mi vida se encontraba en estado de descomposición. Tenía que continuar luchando para reconstruir los destrozos de aquellas batallas, seguir luchando por reconstruirme a mi misma y ahora, finalmente, puedo afirmar que: HE GANADO LA GUERRA

En anteriores entradas lo comente: había pasado tanto tiempo centrada en salir de mi casa y poner fin al infierno que deje a una lado mi relación con el mundo y conmigo misma teniendo esto consecuencias graves. Sabéis, uno podrá hacer grandes logros, podrá conseguir sus metas, pero si no se afronta el dolor oculto este acabara cobrándose la vida en la que reside…la tuya propia. Así, una vez comencé mi nueva vida lejos de esa oscuridad mis “secuelas por maltrato” brotaron de mi interior inesperadamente y sin control, me explotaron en las manos, adiós a la coraza que me mantuvo con vida años atrás, me encontré con que detrás de esa protección yo estaba rota, rota de dolor y sufrimiento. Siempre había estado rota y nunca lo ví, no pude verlo, estaba demasiado ocupada intentando salir de aquella casa.

Sin coraza y conmigo misma destruida mi vida corría peligro al igual que lo estuvo en la infancia.

Sentia tanto dolor que necesité proyectarlo de alguna manera, necesitaba escribir, escribir más que antes. No fué suficiente; necesité gritarselo al mundo. Sentia que todo aquel pasado me habia hecho tanto daño que debia ayudar a mas victimas para que no pasaran por lo mismo que yo, no podia permitir que padres/madres siguiran impunemente haciendo esto y en aquel entonces no consegíi encontrar información en internet que diera ayuda y apoyo.

Asi nació este blog, del dolor. Con el abrí la caja de pandora al remover en la mierda, mierda que me exploto y que casi me hizo poner fin al sufrimiento de la manera más drástica. Pero un día, tal vez el día idóneo para acabar con todo, decidí que ELLA NO IBA A GANAR LA GUERRA, si ponía fin a todo ella ganaba y de pronto mi orgullo resurgió y me impidió permitírselo.

Seguí removiendo en la mierda, dejando que me salpicase mas y mas, que me salpicase todo lo que tuviera que salpicar porque esta es la única manera de limpiar la mierda. Si tenemos una pelusa en el suelo no sirve de nada esperar a que se meta debajo del sofá e ignorarla porque siempre va a estar ahí y es probable que crezca mas y mas, ¿no creéis?.

Pienso que para sanar las secuelas del maltrato hay que hacer sangrar las heridas para poder curarlas. Como si tuvieras una bala dentro del pecho y para liberarla tienes que herirte para abrir la piel, sacarla y después curar la herida y esperar que cicatrice.

Mi pareja hace unos meses me dijo que no debia sacar ciertas evidencias materiales de lo que mi madre me hacia porque me dañaban, me dijo que las guardase y no hurgase en ellas. Mi hermano a veces tambien me dice que deje de recordar el pasado y me olvide de mi madre.
Puede que tuvieran razón, si, todo eso me dañaba, comencé a pensar que debería de desvincularme de mi pasado, dejar de escribir sobre el pero…eso seria como dejar que la pelusa se meta debajo del sofá. Así que decidí seguir escribiendo hasta que ya no tuviera nada más que contar, seguiría hurgando en aquellas cosas dolorosas hasta que dejasen de hacerme daño, como dije en anteriores entradas.

Ese día ya ha llegado, las cartas abiertas que voy a publicar los próximos días será lo último que me quede por escribir respecto a la parte dolorosa de mi pasado. Siento que por fin soy libre pues me siento totalmente sanada. Ya no necesito ninguna coraza pues todas las heridas han cicatrizado, asegurando asi mi fortaleza. Estoy en paz conmigo misma, con mi pasado y con el mundo.

Si, he llegado al final del camino, me he sanado: Ya no hay dolor, SOY LIBRE

sábado, 10 de abril de 2010

Cuando nunca fuimos niños…ni siquiera humanos. Parte 2

Ahora que os he expuesto la cruda realidad con la que se encuentra el niño maltratado, os mostrare con mi testimonio esa cruda realidad:

Los que habéis leído mi historia ya sabréis a qué ejemplo pertenezco, el caso A, conviví únicamente con mi progenitor-maltratador, mi relación con el mundo fue nefasta hasta la adolescencia por el aislamiento familiar que impuso mi madre y poca sociabilidad infantil debida en su mayoría por ese rechazo socio-infantil por una pequeña minusvalia. Pero hoy estoy aquí con un desarrollo emocional “normal”, tengo amigos, pareja, amo la vida, a las personas y al mundo. Soy Humana pero hubo un tiempo en que no lo fui:

Ni que decir que no recibí un afecto aceptable por mi madre, no consigo recordarlo hasta que no salí de su casa con 25 años y de pronto fui merecedora de buenas palabras, abrazos y besos. Y os lo ilustro de la misma manera en que pude ver que ciertamente nunca lo había recibido: Establecí con el tiempo un lazo de unión con la “mujer de limpieza” que entró a trabajar en mi casa unas horas desde los 10 a los 25 años. Como ya sabéis pase mucho tiempo en casa por estar la mayoría del tiempo enferma y esto posibilito que estableciésemos esa unión. Con los años se convirtió en “mi madre” y en cierto modo así la siento. Aprendí de ella como actúa una madre pues me contaba siempre las historias con sus hijos y fue la primera persona a la que permití atravesar esa coraza y ella forma parte de aquellas personas que me enseñaron lo que es el afecto, amor y respeto. Y en una de esas muestra de afecto se reflejo la carencia que había tenido. Un día, sobre mis 19-20 años, hablando sobre la situación de mi madre me dijo un día se le sobrecogió el corazón cuando quiso darme un beso sobre mis 10-11 años, por lo visto me aparte y no quise que me lo diera, dijo que me avergozé-escondí mucho y le dije que nadie lo hacía. No recuerdo este hecho pero si que siempre he sido muy reticente a que me abracen y den besos, me ha costado mucho abrir esa parte de mi y aun así no soy muy activa en las muestras de cariño con besos y abrazos hacia los demás.

Uno no valora la importancia del juego infantil y la relación social en la infancia hasta que no te privan de ello. Pensarlo, en el colegio se me rechazo por tener una “anomalía física” que causaba rechazo e incluso “asco”. Lejos de jugar con los compañeros lo que recibía eran insultos varios, agresiones y un rechazo absoluto. Así fue mi escolaridad la mayoría del tiempo, sola en una esquina pensando en mis cosas. Si, tuve algunos amigos con los que jugar, jugué si pero un porcentaje de tiempo bastante bajo. Fuera del colegio jugué si pero igualmente un tiempo ínfimo. Ni que decir que en casa era peor, ya sabéis que nos relacionábamos mi hermano, mi madre y yo a través de insultos y agresiones, no recuerdo sonrisas, abrazos, juegos entre ninguno de nosotros. No sé cómo fue la relación con mi hermano durante los primeros 4 años de vida pero desde los 5 hasta los 18 fue así.

A día de hoy, me doy cuenta de que nunca aprendí a jugar. No se relacionarme con los niños, no se jugar con ellos, no conozco ninguna gracia que hacerles, ni canciones para ellos. Me observo a mi misma ya adulta y me doy cuenta de que evito a los niños. A veces me esfuerzo y consigo hacer gracietas para ellos y si consigo crear un vinculo con ellos incluso consigo jugar. Pero es eso, un esfuerzo, no es algo espontaneo y natural. Algo que a veces me preocupa como posible futura madre pero no importa, se que cuando llegue el día viviré con mis posibles hijos esa infancia que no tuve y sé que podré jugar con ellos y les daré todo ese arsenal de sentimientos humanos que no recibí en la infancia.

Nunca fui una niña, no tuve muchos pensamientos infantiles pues muy pronto comencé a pensar como un adulto...

Me recuerdo a mi misma desde que tengo uso de razón siempre ideando planes para huir de mi casa y años posteriores solucionando mis problemas y los de mi madre por sus supuestas “depresiones”.

Me recuerdo perfectamente con 5 años pensando por la noche “mañana cojo una maleta y me voy a la calle” Ya veis, cosas que aprendí en tv.

Me recuerdo perfectamente con 7 años tras un “bofetón” de mi madre en plena calle salir corriendo (que por supuesto NO me merecía), huyendo totalmente decidida a esconderme en la calle hasta que alguien me ayudase, y recuerdo que una de las amigas de mi madre corrió detrás mía y me convenció para que volviera…

Me recuerdo perfectamente con 8, 9 y 10 años cogiendo un cuchillo y salir a la terraza donde nadie me viera e intentar cortarme las muñecas y otras veces subirme a la barandilla para caer 4 metros de altura y así poner fin a todo, recuerdo perfectamente que la cobardía al dolor me lo impidió siempre (madre, esto nunca podré perdonártelo! Me incitaste al suicidio con todo aquello que me dijiste siempre!!).

Recuerdo perfectamente el día que dije “Si el mundo me rechaza yo rechazare al mundo” con 13 años y todo el odio que emergió de mi interior desde entonces. Recuerdo perfectamente que ese odio a “todos” me impidió relacionarme en la adolescencia, odiaba a cada ser humano, no quise relacionarme con los compañeros de instituto ni con el mundo, no me permití sentir afecto ni establecer lazos con nadie, no me permití derramar ni una sola lagrima mas y cree una gran coraza de protección para ello… deje de ser humana. Me limite a encerrarme en miles de estrategias que ideaba para ser libre.

En la infancia siempre pensando “cuando sea mayor nadie me hará más daño porque me iré de aquí” me recuerdo perfectamente yendo a un parque alejado en bicicleta y quedarme sentada en los columpios teniendo estos pensamientos y a veces jugando en ellos sola (por cierto ¿en qué piensan los niños?). Cuando era adolescente siempre pensando “solo independízate y serás libre”…siempre así, siempre pensando en arreglar mi vida como un adulto…

A lo mejor, la parte más “normal” que tuve fue la extraordinaria imaginación que tenia, me recuerdo imaginando miles de historias, me recuerdo escribiendo historias y cuentos. A partir de los 14 años escribí mucho, muchos diarios con mis pensamientos y vivencias que como dije al inicio del blog “son fiel reflejo del maltrato que sufrí”.

Si, jugué algunas veces, tuve algunos amigos y si pensaba en chicos en la edad que me correspondía pero NUNCA ME DEJARON SER UNA NIÑA.
Con este pasado se forjo mi personalidad dejando entrever algunas “particularidades” un tanto negativas sobre mi: Tengo una conducta un tanto fría y distante para conmigo misma y para los demás. No soy muy capaz de expresar mis sentimientos de añoranza, confianza o cariño al resto con normalidad porque ni siquiera me lo expreso a mí misma. A lo largo del tiempo he sufrido algunas depresiones pero nunca he sentido tristeza ni síntomas emocionales propios de la depresión, se que las sufrí por otros síntomas como insomnio y poco apetito. Pase muchos años impidiéndome establecer lazos con la gente, una parte por desconfianza, otra por miedo a sufrir mas y otra porque no quería mirar atrás cuando consiguiese salir de mi casa. Ahora que no hay ningún motivo continuo con esa “incapacidad” se pueden contar con los dedos de las dos manos las personas con las que he conseguido abrir mi coraza, con el resto…siempre me he limitado a ser distante. Prefiero pasar desapercibida por el mundo y no me preocupo de intentar agradar o ser simpática con “los desconocidos”, lo que me ha hecho ganarme el “vas a tu bola”; en el trabajo, Universidad y resto de ambientes externos.

Siempre estoy a la defensiva, en todos los aspectos, no consiento ni una broma sobre mi pues parece que interpreto que se me está atacando, es como un “se están metiendo conmigo” y esto me ha traído más de un problemilla porque suelo contestar demasiado brusca ante una simple broma. Paralelamente tampoco consiento ni un leve pellizco o golpecito de broma, suelo “devolver la broma” mucho más fuerte y esto también me ha traído más de un problema pues acabo haciendo daño sin quererlo. Mi experiencia pasada hace que me defienda de posibles ataques verbales o físicos…el problema esta cuando solamente son bromas..

Pero, sin embargo, en mis relaciones de pareja no suelo tener estos problemas o no de manera “drástica” y probablemente se deba a que nunca he tenido ningún problema en este aspecto. Lo único matizante tal vez sea que “no soy de fácil enamoramiento” y "me desenamoro rapidamente", pero, no considero que esto sea malo del todo..aunque si algo preocupante.

Aun así me considero afortunada, pues no manifiesto grandes secuelas por mi pasado.

A mis allegados: Espero no causar ningún tipo de reacción por lo que habéis leído, por lo que viví y sentí en realidad, así entenderéis esas “particularidades” mías. No os lamentéis porque todo aquello me ha hecho ser quien soy ahora. Todos esos rechazos me han hecho ser más humana para con los demás de lo que a lo mejor hubiese sido. Todo aquello me ha fortalecido lo suficiente para que hoy este aquí. Todo ese dolor me ha hecho querer vivir en armonía con el mundo ahora.

Todo, todo esto me ha llevado hasta aquí, hasta este blog y hasta esta lucha contra el maltrato en la infancia.

Y si, seguiré escribiendo, seguiré mostrando y expresando esta parte tan dura, amarga y dolorosa aquí y a quien considere, seguiré hurgando en los recuerdos de mi pasado, y lo seguiré haciendo hasta que ya no tenga más necesidad de hacerlo. Porque están ahí, porque siempre han estado, porque siempre he escrito sobre ello aunque fuera en privado y, sobretodo, porque tengo que sacar este veneno de mis adentros y solo conozco esta manera de hacerlo.

Y ello no significara que me encuentre mal en ningún momento o que vivo anclada en mi pasado. Todo lo contrario, vivo mi presente con entusiasmo y miro al futuro con ilusión…la mierda hay que limpiarla, si la ignoramos seguirá habiendo mas y mas.

A los maltratados: seguir ocultando nuestro pasado no sirve de nada, seguir callándolo a los nuestros no sirve de nada. Solo sirve para que se meta mas y mas en el fondo y explote de la manera más inesperada.

Siempre me arrepentí de contar algo a mis allegados, me arrepentí de contarles cosas pero...ahora no...ya no…siento que libera y esclarece mi alma...¿será este el final del camino?


Nota: Como os comente en la anterior entrada, parte 1, esto lo escribi hace 4 meses sin atreverme a publicarlo hasta ahora, creo que he llegado al final del camino para mi curación.

Cuando nunca fuimos niños…ni siquiera humanos. Parte 1

Nota: Esta entrada y la 2ª parte comence a escribirla hara 4 meses y cuando ya la tenia terminada no me atrevi a publicarla por lo que en ellas cuento. Este mes voy a publicar una serie de entradas de "despedida" del blog explicando los motivos. El principal es que he sanado mis heridas y que mejor manera de demostrarlo que mostraros esas heridas en estas dos entradas que auto-censure meses atras. Os la dejo tal cual fueron escritas:


En este largo camino contra el maltrato infantil intrafamiliar estoy totalmente decidida a mostraros toda la realidad de lo que sufre la víctima. Estoy empezando a pensar que hasta que no mostremos la parte más amarga, la más dura…la realidad de lo que se vive en esta situación, me temo que la sociedad seguirá ciega y pensando que esto es un problema aislado y sin darle la importancia necesaria.

Hablan de cómo se roba la inocencia, de cómo se roba la infancia…no se puede robar algo que nunca se tuvo, lo que nunca se conoció…

Voy a sacar una parte bastante dolorosa de mis recuerdos únicamente para mostraros y explicaros como muchos NUNCA FUIMOS NIÑOS, NI SIQUIERA HUMANOS. Hasta ahora no lo hice porque tengo una pequeña tendencia a “no dar lastima” y una pequeña auto-creencia de que para el resto de personas pueda parecer algo sin importancia, pueda parecer una exageración al victimismo. De hecho llevo escribiendo esta entrada y la siguiente desde hace 2 meses sin decidirme del todo a publicarla o no. Esto es algo de lo que nunca he hablado con nadie precisamente por esa tendencia-creencia…creo que ya es hora de dejar de esconder lo que fui y sentí…o lo que nunca fui ni sentí..

Cada caso de maltrato infantil es diferente, incluso en la misma casa la historia de cada víctima es totalmente diferente. La historia de mi hermano y mía, a pesar de haber tenido a la misma verdugo fue muy diferente.

Antes de entrar en detalle en aquello de lo que nunca he hablado os daré una mini humilde exposición de la relación entre el desarrollo emocional, el maltrato y como el ambiente externo y la “personalidad” de cada uno interfiere en este desarrollo. Para algún desconocedor indico que el desarrollo emocional es crucial, las emociones y sentimientos, el afecto, amor, respeto e incluso la moral (sea falsa o no) es lo que nos distingue como Seres Humanos, la mayoría de estas son exclusivas del Ser Humano como animal. Sin esos sentimientos y emociones dejamos de ser personas. ¿Os imagináis no ser capaces de sentir afecto ni ningún tipo de sentimiento por ningún otro ser? ¿Os imagináis estar vacios por dentro? En cierto modo se pierde la condición de humano…
Os expongo esta interrelación:

Ya lo puse en la entrada de Secuelas del maltrato (http://diariomaltratoinfantil.blogspot.com/2009/07/voy-ha-hacer-una-exposicion-en-terminos.html ), estas van a depender de la intensidad, frecuencia, edad de comienzo y prolongación en el tiempo. Ejemplos:

Caso A
Inicio: al nacer
Intensidad: severa
Frecuencia: diaria
Prolongación: 20-30años

Caso B
Inicio: 3-4 años
Intensidad: severa
Frecuencia: semanal
Prolongación: 15 años

Caso C
Inicio: 10 años
Intensidad: severa
Frecuencia: semanal
Prolongación: 10 años

Como veis he modificado los valores para el inicio del maltrato y su prolongación, son valores muy importantes para el desarrollo emocional de la persona. En el maltrato intrafamiliar son muy importantes estos datos puesto que la familia, los progenitores/cuidadores de los niños se convierten en los encargados directos de este desarrollo. De modo que este es muy diferente en un niño que sufre maltrato desde el momento en el que nace frente al niño cuyo maltrato comenzó años después.

Cuando se maltrata severamente a una persona (niño o adulto) se le anula personalmente, el hecho de que te golpeen significa que no eres merecedor de su afecto y cariño y esto se incrementa si va a acompañado de maltrato psicológico pues el mensaje que se recibe es que “te lo mereces”. El asunto se enturbia aun mas cuando el niño maltratado convive únicamente con su/sus maltratador/es y más aun cuando este no le proporciona paralelamente ninguna muestra de afecto (caricias, abrazos, sonrisas, juegos, etc): el niño no sabrá que es el efecto, el apego, mucho menos lo que es el amor y el respecto y no lo sabrá porque su progenitor maltratador no se lo proporciona, el niño no lo aprende.

La diferencia es clara, al caso A se le impide cualquier desarrollo emocional, cualquier apego hacia el maltratador intrafamiliar (hablando siempre de progenitores/cuidadores) y sin un desarrollo emocional “normal” en su primeros años no se les proporciona herramientas psicológicas suficientes para interrelacionarse consigo mismo y el mundo en el futuro. En el caso B o C es diferente, han gozado de algunos años de normalidad cuyo desarrollo emocional se ha efectuado de manera corriente acorde con sus características intrínsecas propias, pero…no por ello les irá mejor.

Hasta aquí parece que el caso A tiene las de perder, pero todavía no, aun hay 2 factores más que forman el coctel del desarrollo emocional y las secuelas por maltrato: la relación con el mundo fuera del ambiente intrafamiliar de maltrato y las propias características psicológicas intrínsecas del niño.

Con el ambiente exterior me refiero a cómo vive el niño en ese entorno, si vive con normalidad o en cambio se le impide. Me refiero a la escolaridad-guardería, compañeros/amigos de juegos, relación con otros adultos no maltratadores. La relación normal y sana con el exterior podrá propiciar un mejor desarrollo emocional en el caso de que intrafamiliarmente se le impida. Si A consigue tener una relación con el mundo sana tendrá mas posibilidades de desarrollarse con normalidad, Si B o C no tienen esta relación el desarrollo que obtuvieron en sus primeros años sanos se verá afectado gravemente.

Pero, todavía no está el coctel completo en el desarrollo emocional y secuelas del maltrato; quedan las características intrínsecas. Ya hable de ello en la entrada que indique antes, hay ciertas características genéticas. Lo que llamamos vulgarmente como “persona nerviosa o tranquila”, “persona depresiva o alegre”, “introvertida o extrovertida”, “tenaz o dejada”, en resumen, las características de personalidad. Estas dependen en gran medida de todos esas sustancias químicas que bañan nuestro cerebro, y en general de todo el complejo mundo del funcionamiento cerebral que muchos ignoran e infravaloran. De tal modo, que volviendo a nuestro tema, la personalidad nata del niño se interrelacionara con las anteriores. De modo que es posible que A sufra también una mala relación con el mundo exterior pero su “personalidad intrínseca” con el tiempo les dará los mecanismos necesarios y herramientas psicológicas que se les negó para obtener un desarrollo “normal”. De la misma manera que B o C no conseguirán un desarrollo normal si sus características intrínsecas tienden a la depresión e incapacidad para afrontar situaciones difíciles. Se podría pensar que este factor es el determinante para el resultado final del coctel…si, es muy posible.

Una vez expuesto esto entenderéis que no habrá una víctima de maltrato igual a otra, entenderéis que unos manifiesten secuelas y otros no, entenderéis como unos consiguen superarlo y otros no, algunos lo vivirán de una manera más difícil que otros y no es válido entrar en comparaciones típicas de “yo lo pase peor” o “mi caso no es tan grave”. Cada caso es único.

viernes, 9 de abril de 2010

Me siento identificada:entrada de Ebe

A peticion de mi amiga Ebe publico esta entrada que me ha hecho llegar:


Querida amiga como no puedo publicar ésto en tu blog, porque lo considero demasiado largo para un comentario, lo escribo aquí, luego si quieres lo cuelgas tu en tu blog que es lo que espero de ti. Son dos párrafos que he extraido del último libro que he leido, que se llama "las cinco personas que encontrarás en el cielo", de Mitch Albom.

...Las manos que atendieron a Eddie en su infancia, pues, fueron duras, callosas y rojas de ira, y pasó sus años de niño golpeado y azotado. Aquel fue el segundo daño que le hicieron; el primero después del descuido. La violencia. Hasta tal punto que Eddie podía predecir por el sonido de los pasos que avanzaban por el pasillo la dureza de los golpes que iba a recibir.
Aun así, a pesar de todo, Eddie adoraba a su padre en secreto, porque los hijos adoran a sus padres aunque se porten mal con ellos. Es el modo en que aprenden a querer. Antes de que quiera a Dios o a una mujer, un chico quiere a su padre, de modo insensato, más allá de cualquier explicación...
Mitch Albom, Las Cinco Personas que Encontrarás en el Cielo, pag 129.

...Ruby se puso de pié y Eddie la imitó. No podía dejar de pensar en la muerte de su padre.
-Le odiaba- murmuró.
La anciana asintó con la cabeza.
-Fué un demonio conmigo cuando yo era niño. Y cuando me hice mayor fue peor.
Ruby avanzó hacia él.
-Edward- dijo suavemente. Era la primera vez que le llamaba por su nombre -Préstame atención. Contener el odio hace que éste se convierta en un veneno. Te corroe por dentro. Creemos que el odio es un arma que ataca a la persona que nos hace daño, pero el odio es una espada de doble filo. Y el daño que hacemos, nos lo hacemos a nosotros mismos.
"Perdona, edward. Perdona. ¿Te acuerdas de la ligereza que sentiste recién llegado al cielo?
Eddie se acordaba. "¿Dónde está mi dolor?"
-Eso se debe a que nadie nace con odio. Y cuando morimos, el alma se libera de él. Pero ahora, aquí, para poder seguir adelante, debes entender por qué sentiste lo que sentiste y por qué ya no necesitas sentirlo.
Le tocó la mano.
-Tienes que perdonar a tu padre...
Mitch Albom, Las Cinco Personas que Encontrarás en el Cielo, pag 168.

Sólo puedo decirte que saques tu propia conclusión al respecto de éstos dos textos, pues la mía es que odiar a mi madre no me va a llevar a ninguna otra parte que no sea la del sufrimiento interior, el daño ya está hecho y no puedo dar marcha atrás, pero si puedo mirar para adelante y tratar de disfrutar de la vida que gracias a Dios es maravillosa y ahora, por fín, he tenido la suerte de que me sonría, ya que tengo a mi lado a alguien que me ama y que me ha enseñado a amar y lo bello que es el amor y lo bella que es la vida y lo bello que es disfrutar de las cosas buenas que te da la vida.
Tan sólo me queda decir... a ver lo que me dura éste optimismo y ojalá sea para siempre.

Unas palabras a mi "madre".

"...y entonces comprenderás porque quiero estar lejos de ti..." Cancion cuya letra siempre ha reflejado aquello que, aunque ya se lo he dicho a ella, continua sin admitirlo. Ahora sé que nunca lo hará...ya no me importa. Hice este video para poner imagen a este sentimiento interno, cuando aún no habia podido decirselo en persona, y aproveche para usarlo de deununcia al maltrato infantil y sus consecuencias. Se que es algo triste pero es necesario sacarlo afuera, esta es mi manera de hacerlo. Espero que os guste. NOTA: Pulsa 2 veces sobre el video para ampliarlo, te manadará a Youtube acuerdate de darle a la pausa en el que esta en el blog o los oiras por dos sitios distintos...es obvio pero por si acaso