domingo, 27 de febrero de 2011

Testimonio de ebe. Parte II

nota: si hoy habeis tenido problemas para ver el blog: disculpar. Como veis he modificado bastante el blog y estaba haciendo pruebas.
2ª parte del testimonio que ebe me pidio publicar:
En el último correo te dije que en éste te contaría cómo mi madre se las ingenió para condicionar mis relaciones familiares y es lo que voy a hacer a continuación.

He crecido creyendo que la familia de mi padre no me quería, pues mi madre tuvo el detalle de avisarme no recuerdo a qué edad fué la primera vez que me hizo el comentario, que mi abuela paterna no me quería, pues sólo le compraba vestiditos a mi hermana mayor, con lo que mi abuela materna se veía obligada a comprarme un vestido exactamente igual para que yo no me diese cuenta del detalle, a pesar de que yo odiaba ir siempre vestida igual que mi hermana como si fuésemos gemelas, pues al heredar yo los vestidos que se le iban quedando a ella pequeños parecía que iba siempre con la misma ropa. Esto desembocó en el hecho de que yo me pusiese barreras en la relación de mi abuela, no tuviese a penas trato con ella y como consecuencia el día que una larga enfermedad decidió llevársela de éste mundo me sentí treméndamente culpable por no haber pasado más tiempo con ella, por no haber hecho un esfuerzo por conocer a mi abuelita. Tiempo después pensando en ella, no sé si por el efecto de la culpa o porque realmente fué asi, me dí cuenta que no era tan importante si a mi no me compraba ropa, porque cuando iba a visitarla por las tardes nos ponía a mis tres hermanos y a mi un baso de colacao en el centro de un plato hondo rodeado por galletas hasta llenar el plato, a los cuatro por igual, cuando nos quedábamos a comer en su casa nos echaba a los cuatro de comer por igual, cuando nos ibamos y nos despedíamos con un beso nos daba a los cuatro la misma cantidad de dinero para que nos comprásemos chuches en el quiosco que había enfrente de su casa, y lo más importante es que sólo a mi me gustaba la mantequilla de la marca pascual (todavía la recuerdo con tanta ternura... envuelta en aquel papel dorado con una baquita dibujada...) de tres sabores y mi abuela siempre tenía en su despensa para hacerme unas tostadas que me encantaban.
Por otro lado a mi abuela materna la adoraba y la sigo adorando, que la pobre mujer no tiene culpa.

Con una de mis dos tías paternas me pasó algo parecido, mi madre se dedicó a decirnos que mi tía no nos quería por la sencilla razón de que como ella no quería que mis padres se casaran porque quería casar a mi padre con su mejor amiga, pues como no quería a mi madre, a nosotros tampoco. Mi tía segun mi madre básicamente era una bruja. Todavía recuerdo muy claramente una anecdota que mi madre se hartó de contarnos hasta la saciedad de contarnos. Yo tengo una cicatriz en el nacimiento del cabello, justo encima de la frente, mi madre siempre nos ha contado a mi hermana mayor y a mi que esa cicatriz me la hizo mi hermana mayor un día que estando mi madre cambiándome el pañal, mi hermana le lanzó el tapón de un bote de un juego de coqueta que tenía ella porque se lo regaló mi abuela paterna cuando se casó, y que al esquivarlo ella, "hubo la mala suerte de que me dió a mi" (que mala suerte tuve que mi madre por protegerse a si misma de recibir un golpe, fruto de una rabieta de mi hermana, no surgió en ella la naturaleza de protegerme a mi que contaba con pocos meses) Ese tapón se lo tiró mi hermana a mi madre, según ella, porque mi hermana se había cogido una rabieta porque mi madre no la había querido arreglar para que se la llevara mi tía de paseo, la cuál le había dicho que se pusiera guapa que iba a ir por ella más tarde y mi madre decidió no hacerlo porque sabía que mi tía no iba a volver a por ella. Aquella anécdota no sólo sirvió para que creciésemos totalmente convencidas de lo mala que era mi tía, sino que también sirvió para alimentar la mala relación entre mi hermana y yo pues yo no entendí porqué tuve que pagar yo el malestar de mi hermana porque mi tía se hubiera portado mal con ella.
Gracias a ésto y cosas como ésta otra gran desconocida para mi ha sido mi tía, aunque por suerte ahora estoy enmendando ese fallo. Hace unos meses se casó mi prima, en ese evento me sentaron en la misma mesa con mis primos y mis tíos y observando me di cuenta que a diferencia de mi, mis primos tenían una relación de complicidad y cariño admirable, mientras que para mi tanto ellos como mis tías eran unos auténticos desconocidos, pero no sólo eso sino que coincidiendo con mis tías en una sala reservada para fumadores descubrir en ellas unas personalidades que desconocía totalmente y que me pareció fascinante, aquel fue el momento que más feliz he sido interactuando con mis tías.

Ahora llega el turno de mis tíos maternos, mi madre se lleva mejor con su hermano pequeño que con su hermano el mediano, y hasta tal punto me ha influido a mi esa relación de mi madre con sus hermanos que para mí mi tío el mediano es un aunténtico desconocido y a mi tío el pequeño lo quiero casi como un padre. Mientras que con el mediano he crecido escuchando comentarios del tipo de que es un calzonazos, lo mala que es su mujer, la envidia que nos tenía ella a mis hermanos y a mi, o que el pobre a pesar de querernos no podía darnos muestras de cariño como él quisiera porque su mujer no le dejaba, del segundo escuchaba comentarios sobre lo mucho que nos quería, lo maravillosos que eran tanto él como su mujer, lo mucho que nos querían a todos y lo mucho que se preocupaban llegó a contarnos que llamaban para saber cómo salíamos de las evaluaciones y que tenían mucho interés en que aprovásemos todo con notas altas. De éste recuerdo una historia que me contaba mucho mi madre. Ella siempre me decía que cuando nació mi prima, que es más pequeña que yo, mi tío le dijo que quería acogerme a mi en su casa y criarme como si fuese su hija, a lo que mi madre le contestó que tenía que consultarlo con mi padre. La cuestión es que mi madre siempre me ha contado que si de ella hubiese dependido yo me hubiese ido a vivir con mi tío, pero que mi padre se negó rotúndamente, yo ni siquiera tenía 10 años la primera vez que me lo contó, pero recuerdo que pensé en lo malo que era mi padre al no dejarme ir con mi tío y mantenerme viviendo en aquella casa que él había convertido en un infierno, incluso pensé que lo había hecho para hacerme sufrir, pensé que mi madre era maravillosa por quererme dejar a cargo de mi tío, a pesar de que mi padre se opuso, y mi tío se convirtió en mi héroe porque sentí que era una de las pocas personas que se preocupaba por mi y eso fué lo que hizo que empezase a quererlo casi como si fuese mi padre.
Ahora que soy madre y me pongo en el lugar de mis padres comprendo mucho más la aptitud de mi padre, pues yo hubiese hecho lo mismo, sin embargo la de mi madre me parece totalmente desnaturalizada y no alcanzo a comprenderla.

Sé que mi padre no se merece mi cariño por las crueldades que cometió con mi madre, pero tampoco yo me merezcía desde pequeñita crecer escuchando los comentarios que mi madre me hacía sobre él, porque de esa manera mi madre no le hacía a él sino a mi y a mi salud mental.
Al decir ésto me refiero a la situación en la que mi madre me contaba hasta la saciedad que mi padre no me quería porque cuando yo nací el esperaba un niño y que cuando el médico le comunicó que yo era una niña se sentó de golpe en el sillón usando la expresión "¡ooooooootraaaaaaaa niiiiiiiiiiiiiñaaaaaaaaa!" con énfasis de decepción. Eso creó en mi una inseguridad tal que me sentí menos preciada, no me sentía querida por nadie, llegué a plantearme incluso el sentido de mi vida si no tenia amor por parte de nadie, e incluso cuando nació mi hermano le cogí unos celos increibles sólo por el hecho de que ya tenía su tan ansiado hijo varón y que lo iba a querer a él más que a mí. Cuando alcancé la edad adulta fuí consciente de esos celos y pasé de llevarme fatal con mi hermano a que fuese mi mejor amigo de la buena relación que teníamos, hasta el día de su muerte, claro.
Gracias a mi madre pasé gran parte de mi vida intentando agradar a mi padre, haciéndo todo lo que él esperaba de mi, de manera que yo no viví mi vida sino la vida que mi padre quería para mi, hasta el día en que sin saber la causa, me sumí en una fuerte depresión, a la edad de 17 años, e incluso intenté quitarme la vida, fué ese día el que decidí hacer lo que me diese la felicidad y no lo que los demás esperaban de mi.

y con esto concluyo mi capítulo de hoy.

1 comentarios:

C.A.S. Contra Abuso Sexual dijo...

Hola muy buenas.
He formado una página contra el abuso sexual para todos. Acaba de
iniciarse pero me gustaría que fuera un punto de apoyo para todas
aquellas personas que tuvimos algún tipo de abuso sexual en nuestra infancia, así
como punto de apoyo para aquellas personas que quieran conseguir información.
Te dejo aquí el enlace y espero que no le moleste.
Un saludo, C.A.S.

http://cascontraelabusosexual.blogspot.com/

También abrí un foro para una relación más directa:

http://contraelabusosexual.forogratis.es/
A través del foro se pueden formar grupos en cada ciudad para que puedan
haber reuniones con personas que tuvieron el mismo problema y se puedan ayudar más directamente.
Es nuevo, dénle una oportunidad.
Únete. Cuantos más, mejor.

Unas palabras a mi "madre".

"...y entonces comprenderás porque quiero estar lejos de ti..." Cancion cuya letra siempre ha reflejado aquello que, aunque ya se lo he dicho a ella, continua sin admitirlo. Ahora sé que nunca lo hará...ya no me importa. Hice este video para poner imagen a este sentimiento interno, cuando aún no habia podido decirselo en persona, y aproveche para usarlo de deununcia al maltrato infantil y sus consecuencias. Se que es algo triste pero es necesario sacarlo afuera, esta es mi manera de hacerlo. Espero que os guste. NOTA: Pulsa 2 veces sobre el video para ampliarlo, te manadará a Youtube acuerdate de darle a la pausa en el que esta en el blog o los oiras por dos sitios distintos...es obvio pero por si acaso