sábado, 5 de febrero de 2011

Testimonio de ebe. Parte I

Hola voy a empezar a contarte mi historia para que la cuentes en tu blog porque esto me ayudará a desahogarme y puede servir para ayudar a muchas personas que pueden estar en mi misma situación.

El mío es el caso de un maltrato que se puede considerar invisible, porque nadie, ni siquiera yo, se dio cuenta nunca de que estaba siendo maltratada por mi madre, es más todo el mundo ha pensado y pensará siempre que mi madre es la víctima, incluso yo lo pensé hasta que me casé, fui madre y, en parte también, gracias a tu testimonio, Mar, me dí cuenta de la triste y cruel realidad.

Me voy a presentar como la hija de un padre maltratador que ha estado sometiendo a frecuentes palizas e insultos y degradaciones a mi madre, hasta el día en que mi hermano falleció con tan sólo 18 años, y que parece ser que se le fué tanto la fuerza y las ganas de vivir que no le quedaron ánimos de seguir maltratándola, al menos físicamente, porque los insultos y mala valoración aún hay momentos en los que se suceden.

No pretendo justificar a mi padre con esto, aunque reconozco que con él padezco lo que comúnmente se conoce Síndrome de Estocolmo, y aunque soy consciente de mi error en esto, también soy consciente de que es un mal contra el que me siento incapaz de luchar.

Sin embargo no vengo a denunciar las secuelas que me han supuesto el hecho de vivir las continuas palizas que mi padre le propinaba a mi madre, que las tengo, y es un tema del que hablaré más adelante, hoy vengo a denunciar que mi madre, esa que tenía la obligación no sólo de pensar en su seguridad, sino de pensar en mí y mis hermanos, aquella que tenía que procurarnos una infancia lo más segura posible, pasó a ser, no recuerdo en qué momento, de víctima a verdugo.

A ella le tengo que agradecer mi incapacidad para relacionarme con la gente, mi baja autoestima, pero sobretodo mi mala relación con mis hermanos. Porque si de algo se ha preocupado es de alimentar una competitividad insana entre mis hermanos y yo, que no ha conseguido otra cosa que alimentar la envidia y una mala relación que hace posible que no podamos pedirnos ayuda ni apoyarnos en los momentos en los que nos podamos necesitar como ocurre con los hermanos normalmente educados. Como he podido observar, por ejemplo en el caso de mi marido y sus cuatro hermanos, que a pesar de ser muchos y de edades muy variadas, así como personalidades, cuando uno está mal acuden todos como una piña para acompañarle en lo que haga falta; mis hermanas no, mis hermanas se alegran de mi desgracia, porque es lo que mi madre nos ha enseñado, que si uno sufre una desgracia o comete un error es bueno porque eso me hace mejor que ella.

Ya desde mi infancia empezaron los maltratos pues recuerdo que con tan sólo 4 años mi madre me hacía comentarios del tipo que en el colegio sólo me podía juntar con mi hermana mayor porque la gente de mi ciudad era mala y los niños de mi colegio se iban a meter conmigo y se iban a reír de mí, así que sólo me podía fiar de mi hermana. Así lo hice, como la buena y obediente hija que fuí siempre, hasta que, como era de esperar, mi hermana quiso tener su intimidad con sus amigas en el colegio (yo no culpo a mi hermana de esto pues entiendo que ella como yo sufrió de la psicosis de mi madre por protegernos de no sé qué males), así que después de años apartándome de mis compañeros de clase sin relacionarme para nada con ellos por miedo a que se metieran conmigo y miedo a lo que pudieran decir de mi a mis espaldas como mi madre muy bien me había instruido, acabé sola sin tener con quién relacionarme, ni saber cómo hacerlo, sólo puedo añadir que en aquella época mi único entretenimiento fué jugar a hacer equilibrios paseándome por los filos de las aceras del patio del colegio durante el recreo, y todo gracias a mi queridísima madre que tuvo el detalle de prevenirme de lo bueno que era relacionarme sólo con mi hermana mayor para que los niños de mi edad, mis compañeros de clase, no tuvieran la oportunidad de hacerme daño, ni de reírse de mi.

Pero ahí no queda todo dicho, el próximo día te contaré cómo mi madre mi condicionó en contra de mi padre, de mi abuela paterna y de una tía, hermana de mi padre, y como consecuencia consiguió que yo me llegase a sentir tan insegura hasta el punto de creer que nadie me quería ni me llegaría a querer nunca.

2 comentarios:

Alma dijo...

Hola...
He encontrado tu blog...
He contestado el cuestionario que presentas...
Espero estar en contacto contigo.

Te invito a mi blog...

C.A.S. Contra Abuso Sexual dijo...

Hola muy buenas. He llegado hacia tu blog vía google.
Si te escribo este mensaje es porque o bien tienes algo que ver en el tema o te interesa ayudar. He creado un blog y un foro donde se recogerá toda la información y ayuda sobre el abuso infantil.
La idea es conseguir el apoyo de todo el mundo y hacer de esto algo serio. Conseguir que no sean simples noticias sino que de verdad se actúe ya que hay pocos niños hoy en día que no hallan recibido algún tipo de abuso.
Dentro del foro podrás exponer tu opinión así como formar parte de un grupo para reunirse personas con tu mismo problema en tu ciudad.
Es un lugar para aprender, conocer, ayudar y ayudarte.
Espero verte por ahí y si te ha molestado este mensaje. Lo siento.
http://cascontraelabusosexual.blogspot.com/
http://contraelabusosexual.forogratis.es/index.php

Unas palabras a mi "madre".

"...y entonces comprenderás porque quiero estar lejos de ti..." Cancion cuya letra siempre ha reflejado aquello que, aunque ya se lo he dicho a ella, continua sin admitirlo. Ahora sé que nunca lo hará...ya no me importa. Hice este video para poner imagen a este sentimiento interno, cuando aún no habia podido decirselo en persona, y aproveche para usarlo de deununcia al maltrato infantil y sus consecuencias. Se que es algo triste pero es necesario sacarlo afuera, esta es mi manera de hacerlo. Espero que os guste. NOTA: Pulsa 2 veces sobre el video para ampliarlo, te manadará a Youtube acuerdate de darle a la pausa en el que esta en el blog o los oiras por dos sitios distintos...es obvio pero por si acaso